| Rey de Castilla, primero de la Casa de Habsburgo
(Brujas, Flandes, 1478 - Burgos, 1506). Su padre, el emperador
Maximiliano I de Austria pactó su matrimonio con Juana
I, la hija de los Reyes Católicos, en el marco de la Liga
Santa que unió a la monarquía castellano-aragonesa
con el Imperio, Inglaterra, Nápoles, Génova y Milán
contra las pretensiones hegemónicas de Francia en Italia
(1496). La muerte de tres infantes hizo que las Cortes reconocieran
como sucesores al Trono castellano a don Felipe y doña Juana
en 1502. Las relaciones de Felipe con su suegro Fernando fueron
malas, sobre todo desde que éste desautorizó las concesiones
que Felipe había hecho a los franceses al negociar el Tratado
de Lyon (1503). Ello no impidió que, al morir la reina Isabel
en 1504, don Fernando proclamara a los duques de Borgoña (título
que hasta entonces habían ostentado don Felipe y doña
Juana) reyes de Castilla, manteniéndose él como
regente mientras los reyes se hallaran en Flandes. Entretanto, doña
Juana había enloquecido, según algunos por los celos
que le producían las infidelidades de su marido, hacia el que
sentía un amor tan apasionado como no correspondido. La Concordia
de Salamanca (1505), que estableció en Castilla un gobierno
tripartito de Fernando, Felipe y Juana, no zanjó la disputa
entre suegro y yerno. Don Felipe llegó a La Coruña en
1506 encabezando un ejército alemán y enseguida agrupó
a su alrededor a los nobles castellanos descontentos; con el fin
de evitar la guerra, el rey católico admitió su retirada
como regente de Castilla. Aunque las Cortes reunidas en Valladolid
se negaron a declarar la incapacidad de la reina Juana, Felipe I ejerció
el poder en solitario, repartiendo dádivas y prebendas entre
los nobles para buscar su apoyo. Pero murió sin haber iniciado
apenas su reinado, al beber un vaso de agua helada para refrescarse después
de jugar a la pelota. Le sucedió su hijo, Carlos I de España
y V de Alemania. |
| Reina de Castilla (Toledo, 1479 - Tordesillas,
Valladolid, 1555). Era la tercera hija de los Reyes Católicos,
que la casaron con el archiduque austriaco Felipe el Hermoso
(1496). La muerte de sus hermanos mayores y de un sobrino la convirtieron
en heredera de las Coronas de Castilla y Aragón desde 1500.
El mismo año en que fue jurada como heredera por las Cortes
de Castilla (1502) empezó a manifestársele una enfermedad
mental, determinada según algunos por la infidelidad de
su marido, hacia quien sentía un amor apasionado. Al morir Isabel
la Católica, Juana I y Felipe I fueron proclamados reyes
de Castilla (1504); pero, dada la locura de la reina, se acordó
que gobernarían conjuntamente en Castilla su marido y su
padre el rey de Aragón, Fernando el Católico. Las
malas relaciones entre el yerno (apoyado por la nobleza castellana)
y el suegro hicieron que éste renunciara al poder en Castilla
para evitar un enfrentamiento armado (1506). Pero aquel mismo año
murió el rey Felipe, recuperando don Fernando la regencia en
Castilla en nombre del hijo de Juana y Felipe (el futuro Carlos I de
España y V de Alemania). La demencia de la reina se agravó,
permaneciendo recluida en Tordesillas desde 1509 hasta su muerte. En
1516 murió Fernando el Católico y Carlos I fue proclamado
rey de Castilla y de Aragón, de modo que doña Juana no llegó
a suceder a su padre en la Corona aragonesa; pero nunca fue declarada
incapaz por las Cortes castellanas ni se le retiró el título
de reina. Durante la Guerra de las Comunidades de Castilla (1520), los
jefes comuneros alzados en armas contra su hijo intentaron ponerla de
su parte; pero ella se negó a intervenir en el conflicto en ningún
sentido. |
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