Rey de Castilla (Épila, Aragón,
1358 - Alcalá de Henares, 1390). Sucedió
en 1379 a su padre, Enrique II, quien había accedido
al Trono mediante una guerra civil y había intentado
consolidar su posición prodigando mercedes entre los nobles.
Fue Juan I quien asentó definitivamente en Castilla
la dinastía de Trastámara, al tiempo que ponía
coto a los privilegios de la nobleza, acrecentados durante
el reinado de su padre. En colaboración con las Cortes,
reorganizó la Monarquía con la creación
del Consejo Real (1385). Heredó de su padre los compromisos
exteriores que ligaban a Castilla con Francia en la Guerra de
los Cien Años y en el conflicto eclesiástico conocido
como el «Cisma de Occidente». La flota castellana
siguió colaborando con la francesa en los ataques contra
Inglaterra; pero ésta reaccionó lanzando a Portugal
contra Castilla en apoyo de las pretensiones al Trono de Juan de Gante,
duque de Lancaster (casado con una hija de Pedro I de Castilla). Juan
detuvo la ofensiva e invadió Portugal, casando con la heredera
de aquel reino (1383); posteriormente intentaría hacerse
con el control de Portugal, pero hubo de desistir tras ser derrotado
en Aljubarrota (1385). Los ingleses aprovecharon aquel momento de
debilidad para invadir Galicia, pero Juan detuvo su avance hacia
la meseta y les hizo firmar la Paz de Bayona (1387). Murió
al caer de un caballo y le sucedió su hijo Enrique III (otro
hijo suyo, Fernando I, fue rey de Aragón).
|