Rey
de León (910-914),como hijo mayor del difunto Alfonso
III, mantendría siempre una posición predominante
sobre sus hermanos, de tal forma que, a pesar de gobernar Reinos
distintos, estos le estaban subordinados, y eso pese a que su
padre siempre mantuvo una especial predilección sobre su
hermano Ordoño. Nombró a León como capital
del nuevo Reino, aunque no fijó su residencia definitiva
en la ciudad. Se tiene constancia que desde el 909 actuaba en
León con independencia de Alfonso III, aunque ni él
ni su hermano Ordoño (gobernador en Galicia con título
de Rey) computaron el tiempo de sus reinados mientras vivió
su padre. Tuvo un reinado tranquilo por las luchas internas en Al-Andalus,
lo que aprovechó para continuar con la tarea repobladora iniciada
por su padre. En 913 mandó construir el monasterio mozárabe
de San Miguel de Escalada, el cual se finalizó en tan solo
doce meses mediante obreros procedente de Córodoba. En el año
914 tomó la plaza de Arnedo, en un intentó de dominar
La Rioja. Ese mismo año enferma y muere en Zamora. Estaba casado
con Nuña, Munia o Mumadomna (hija del Conde de Castilla Nuño
Núñez) pero no tuvo hijos.
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