Rey de España (Madrid,
1712 - Villaviciosa de Odón, Madrid, 1759).
Era hijo del primer matrimonio de Felipe V, a quien sucedió
al morir en 1746 (y no en 1724, al morir su hermano
Luis I, como habría exigido la norma sucesoria de
la Casa de Borbón, ya que la reina Isabel de Farnesio
empujó a Felipe V a recuperar el Trono y mantenerlo
el resto de su vida). Comenzó su reinado eliminando
la influencia de la reina viuda Isabel y de su grupo de cortesanos
italianos; de tiempos de su padre conservó, sin embargo,
al marqués de La Ensenada como secretario de Hacienda,
Marina e Indias, equilibrando su poder con el nombramiento
de José de Carvajal para la Secretaría de
Estado. La pugna entre ambos terminó en 1754, al morir
Carvajal y caer Ensenada, pasando Ricardo Wall a ser el nuevo
«hombre fuerte».
La
política exterior de Fernando VI se orientó
a conservar la paz, liquidando el belicismo
del reinado anterior; con ello se pretendía reducir
el peso de los gastos militares y concentrar las energías
sobre el desarrollo interior. Terminada la Guerra de
Sucesión austriaca (1740-48), España no
intervino en nuevos conflictos. Antes al contrario, la
Monarquía buscó su lugar en el equilibrio
europeo firmando acuerdos con Portugal (Tratado de Límites,
1750) y con Inglaterra (Convenio de Compensación,
1750; Tratado de Aranjuez, 1752). Los peligros de la
situación italiana se conjuraron concertando una alianza
matrimonial entre la hermana de Fernando VI y el heredero
del Trono de Saboya (1750) y un tratado defensivo con Austria
y Saboya (1752). El estallido de la Guerra de los Siete Años
(1756-63) no desvió a España de su posición
neutral, resistiendo las ofertas que hicieron tanto Francia
como Inglaterra para intervenir en la contienda.
El
pacifismo del reinado de Fernando VI permitió
a sus ministros concentrarse sobre la reconstrucción
económica y financiera del país.
El proyecto de Ensenada pasaba por la implantación
en Castilla de una Única Contribución
directa proporcional a las fortunas familiares, medidas en
virtud de un catastro que se levantó al efecto (1749-56);
las dificultades y resistencias que suscitó aquella
operación, sin embargo, hicieron que no pudiera ser
aplicada hasta el reinado de Carlos III (1760) y aun entonces
sólo de forma transitoria y parcial. Otras medidas de
reforma de la Hacienda fueron más eficaces: la administración
directa de las Rentas Provinciales y la acción de los
intendentes (a los que se dio una nueva ordenanza en 1755)
permitieron prescindir de los arrendatarios particulares
que mediatizaban la recaudación de los impuestos
en beneficio propio; al mismo tiempo, la centralización
de las transacciones exteriores del Estado en la oficina del
Real Giro (1751-52) permitió prescindir de la costosa
intermediación de banqueros y asentistas. Con
todo ello mejoraron los ingresos de la Hacienda Real y,
al mismo tiempo, se aligeró la presión fiscal,
facilitando la recuperación económica. La bonanza
financiera del reinado permitió impulsar la reconstrucción
de la Marina, vital para mantener el comercio trasatlántico
y el imperio americano. Un nuevo Concordato con el Papado (1753)
completó la obra de reforzamiento de la autoridad de
la Corona en una línea regalista, al obtener el rey
el derecho de patronato sobre las iglesias de Granada e Indias
y renunciar el papa a apropiarse de los expolios y vacantes
(herencias de los obispos fallecidos). Como monarca ilustrado,
don Fernando protegió las ciencias y las artes (especialmente
la música), caracterizándose su reinado por un
florecimiento cultural: creación de la Real Academia
de Bellas Artes de San Fernando (1752) y de las Reales Sociedades
Económicas de Amigos del País… Aquejado de problemas
mentales, que se agravaron al quedar viudo de su única esposa,
Bárbara de Braganza (1758), se retiró a su palacio
de Villaviciosa, donde murió sin dejar descendencia, sucediéndole
su hermano de padre, Carlos III, hasta entonces rey de Nápoles.
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