Rey de León (1.157 - 1.188) se
apresuró a ir hacia León en cuanto conoció
la muerte de su padre, temeroso de que su hermano Sancho III
le arrebatase el Reino. En 1.158 se entrevistaron ambos en Sahagún
y se comprometieron a respetar los límites de cada Reino.
La prematura muerte, ese mismo año, del Rey castellano complicó
el orden en Castilla, de tal forma que el Rey leonés tuvo
que intervenir, siendo reconocido por los castellanos como regente
de su sobrino Alfonso VIII, menor de edad. Firmó la paz con Alfonso
II de Aragón, con Sancho IV de Navarra y con Alfonso I de Portugal,
con el que pactó su boda con Urraca, hija del luso, de la que
nació el futuro Alfonso IX. Se pudo dedicar entonces a guerrear
contra los musulmanes y conquistaba Alcántara, así
como de nuevo contra los portugueses, a los que derrotó en dos
ocasiones en Badajoz. En 1.174 los almohades recuperaban todo lo que
les había quitado Fernando II salvo Ciudad Rodrigo, y en 1.177
el leonés realizaba una incursión por Sevilla de la que
volvía cargado con un gran botín.
Enfrentado entonces a Alfonso VIII de Castilla,
ambos monarcas firman la paz de Fresno-Lavandera (1.183) por
la que se reconocen los límites de sus Reinos. Intentó
entonces conquistar Cáceres, pero en 1.184 tuvo que levantar
el sitio ante la llegada de un fuerte ejército almohade.
Este, liberada la plaza, se dirigió hacia Santarem, en
donde fue derrotado por los ejércitos de los leoneses y de
los portugueses. El 22 de Enero de 1.188 moría Fernando
II en Benavente, siendo enterrado en Santiago de Compostela. Casado
con Urraca, en 1.175 tuvieron que separarse al anular el Papa Alejandro
III el matrimonio por razón de parentesco. En 1.178 se casó
con Teresa, hija del Conde Fernando Pérez de Traba, enviudando
a los dos años. Volvió a casarse (1.187) con Urraca
López de Haro, que era su amante desde 1.183 y con la que tenía
dos hijos, Sancho y García. Esta intentó colocar a su
hijo Sancho en el trono, por lo que intrigó de tal forma que
a punto estuvo de provocarse una guerra civil. Alfonso IX, evitando males
mayores, marchó junto a su abuelo a Portugal hasta la muerte
de su padre.
|