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Las derrotas
contra Francia y las revueltas en Cataluña y Portugal obligaron
a Felipe IV a volver a tomar medidas para intentar paliar la tristísima
situación financiera del Imperio. Así, el 11 de febrero
y el 22 de octubre de 1641 ordenó sendos decretos donde los resellos
eran llamados a solucionar el problema, o al menos mitigarlo. La labor
de este resello acabó con el Decreto de 15 de septiembre de 1642.
Los resellos VIII de 1641-42
se estampan sobre moneda de 8 maravedís acuñada
a martillo por Felipe III y Felipe IV ("vellón grueso",
contorno irregular), no resellada hasta ese momento.
Quedaban expresamente excluidas de la medida
las piezas acuñadas en el ingenio de Segovia. Esto
explica que se encuentren piezas de 8 maravedís acuñadas
a martillo por Felipe III y IV, reselladas
nuevamente con el valor ocho.
La
fecha está coronada, el valor no y tiene la ceca debajo,
ambos están contenidos en una visible orla circular.
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