(Versalles, Francia, 1683-Madrid, 1746) Rey
de España (1700-1746). Segundo hijo del gran delfín Luis de
Francia y de María Ana Cristina de Baviera, fue designado heredero
de la Corona de España por el último rey español de
la dinastía de los Habsburgo, Carlos II. La coronación de Felipe
de Anjou en 1700 supuso el advenimiento de la dinastía borbónica
al trono español. En su primera etapa, el reinado de Felipe V estuvo
tutelado por su abuelo, Luis XIV de Francia, a través de una camarilla
de funcionarios franceses encabezada por la princesa de los Ursinos. Esta
circunstancia indignó a la alta nobleza y la oligarquía españolas
y creó un clima de malestar que se complicó cuando el archiduque
Carlos de Austria comenzó a hacer efectivas sus pretensiones a la
Corona española, con el apoyo de los antiguos reinos de la Corona de
Aragón, pues los catalanes mantenían su resentimiento hacia
los franceses a raíz de la pérdida del Rosellón y la
Cerdaña transpirenaicos. Tras contraer matrimonio con Maria Luisa Gabriela
de Saboya, Felipe marchó a Nápoles en 1702 para combatir a
los austriacos. Poco después regresó a España para hacer
frente a los ataques de la coalición angloholandesa que apoyaba al
archiduque austriaco y que precedieron al estallido de la guerra de Sucesión
en 1704. El largo conflicto internacional adquirió en España
un carácter de guerra civil en la que se enfrentaron las antiguas Coronas
de Castilla y Aragón. En 1707, la situación se tornó
crítica para el soberano español, dado que, si bien había
obtenido algunas victorias importantes, perdió el apoyo de Luis XIV,
quien hubo de retirarse de la contienda a raíz de los reveses sufridos
en el continente. Sin embargo, al margen de las alternativas en el campo de
batalla, la muerte del emperador austriaco José I y la coronación
del archiduque pretendiente como Carlos VI de Austria en 1711 dieron un vuelco
radical a las cosas. Si el origen del conflicto había sido el peligro
de una unión de Francia y España, a pesar de la cláusula
que lo impedía en el testamento de Carlos II, la nueva situación
dio lugar a que británicos y holandeses dejaran de apoyar a Austria,
también por razones geoestratégicas, y negociaran con España
los tratados de Utrecht, de 1713, y de Rastadt, del año siguiente,
por los que Felipe V cedía su soberanía sobre los Países
Bajos, Menorca, Gibraltar, la colonia de Sacramento y otras posesiones
europeas, al tiempo que renunciaba a sus derechos sucesorios en Francia,
a cambio de lo cual era reconocido como rey de España. Los catalanes,
que entretanto habían proseguido la guerra en solitario, capitularon
finalmente en 1715. El monarca emprendió entonces una profunda reforma
administrativa del Estado de carácter centralista, cuyas líneas
más significativas fueron el fortalecimiento del Consejo de Castilla
y el Decreto de Nueva Planta de la Corona de Aragón, por el que disolvía
sus principales instituciones y reducía al mínimo su autonomía.
Tras enviudar, casó enseguida con Isabel de Farnesio, quien se convirtió
en su principal consejera y, tras apartar al grupo francés, tomó
las riendas del poder con el propósito de asegurar el futuro de sus
hijos, Carlos y Felipe. A través del cardenal Alberoni, promovió
las campañas de Italia y de los Pirineos con la intención
de recuperar los territorios perdidos a raíz de la guerra, pero la
intervención británica impidió su propósito.
En 1723, a la muerte del regente francés, Felipe V abdicó
en favor de su hijo Luis con la esperanza de reinar finalmente en Francia.
Sin embargo, la muerte de Luis I ese mismo año a causa de la viruela
lo llevó de nuevo al trono español. Esta segunda etapa de
su reinado estuvo señalada por el avance de su enfermedad mental
y el control que su esposa ejercía sobre los asuntos del reino. Las
guerras de Sucesión de Polonia y Austria originaron los pactos de
familia con Francia de 1733 y 1743, que clarificaron el futuro de los hijos
de Isabel de Farnesio, al asegurar al infante Carlos el trono de España
y al infante Felipe el Milanesado, Parma y Plasencia. La ocupación
de este territorio suscitó el bloqueo naval por parte de Gran Bretaña,
cuyas graves consecuencias económicas para España no llegó
a ver el rey Felipe. |