|
ENRIQUE IV el
Impotente (1454-1474)
|
| (Valladolid,
1425-Madrid, 1474) Rey de Castilla (1454-1474).Hijo
de Juan II de Castilla y de María de Aragón,
antes de acceder al trono ya intervino en la convulsa
política castellana de la época, junto a
su favorito Juan Pacheco. En 1440 casa con Blanca de Navarra,
separándose de ella en 1443 por impotencia. Un año
más tarde accede al trono. Casa de nuevo en 1455
con Juana de Portugal, para asegurar la cooperación
entre ambos reinos. Su mandato transcurre sin grandes
alteraciones hasta 1462. En este año, se renuevan los
hostigamientos contra el reino nazarí de Granada, se intenta
reconciliar con los Grandes de España huidos a Aragón
y acepta el trono de Cataluña, ofrecido por los mismos
catalanes, descontentos con Juan II de Aragón. Precisamente
la cuestión catalana provoca, a partir de 1463, la caída
en desgracia de los nobles más cercanos al rey (Juan Pacheco,
Alfonso de Fonseca) por la pérdida de confianza en el Consejo,
y el ascenso de nuevas figuras, como los Mendoza o Beltrán
de la Cueva. Entre 1463 y 1468, los nobles desafectos emprenden una campaña
contra el Enrique IV y elaboran el Manifiesto de Burgos (1464),
en el que se critican aspectos diversos de la gestión del
monarca, se incluyen las protestas de las ciudades y se critica la
sucesión al trono en la persona de Juana, su hija, considerada
fruto del adulterio de la reina Juana con Beltrán de la Cueva.
La presión de los nobles obliga al rey a ceder y a reconocer
como heredero a su hermano Alfonso, estableciéndose una comisión
encargada de analizar la crisis y emitir un dictamen que procure la
pacificación de Castilla. Este dictamen, la sentencia de Medina
del Campo (1465), de signo desfavorable a los intereses de Enrique
IV, empuja a éste a combatir a los sublevados, quienes responderán
proclamando rey a Alfonso (farsa de Ávila). Los combates se
prolongarán durante tres años, hasta la muerte
de Alfonso (1468). La cuestión sucesoria aun no quedará
resuelta. Los partidarios de Alfonso prestarán ahora
su apoyo a la hermana del rey, Isabel, en contra de Juana la Beltraneja,
hija del monarca. Isabel será reconocida como heredera
mediante el tratado de los Toros de Guisando; sin embargo, la
defensa de la causa monárquica de ésta hace que
sus aliados partan de su lado y pasen a defender la candidatura
de Juana, su antigua enemiga. Los tratados de Alcaçovas,
1479, dejarán a Isabel como única pretendiente
al trono y reina de Castilla, por la muerte de su padre en
1474. Numismáticamente hablando, este es el periodo más interesante del reino de Castilla y León debido a las nuevas cecas y a los nuevos tipos de monedas que se acuñaron |