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(Burgos, 1379-Toledo,
1406) Rey de Castilla (1390-1406). Sucedió
a su padre, Juan I. Llamado el Doliente por su débil
constitución, se hizo cargo del poder en
1393, tras una minoría de edad alterada por la
masacre de judíos (1391) y por los desórdenes
instigados por el consejo de regencia múltiple.Hijo
de Juan I de Castilla y de Leonor de Aragón,
casó con Catalina de Láncaster en 1388
en virtud del tratado de Bayona, siendo nombrado príncipe
de Asturias. Ascendió al trono en 1390. Los tres
primeros años de mandato son una sucesión
de fórmulas para dar con la regencia adecuada, como
el gobierno de algunos parientes del rey o el arbitraje de
las Cortes. En 1393 toma el poder de manera efectiva y personal,
apoyándose en la nobleza media nacida en la propia dinastía
para alejar a sus parientes (Leonor de Navarra, Alfonso Enríquez).
En política interior, lleva a cabo una verdadera
obra reformista, encaminada fundamentalmente a asentar
el poder real. Así, deroga los privilegios y concesiones
anteriormente alcanzados por las Cortes, como la alcabala
y la asistencia al Consejo Real, y promueve la figura del corregidor
en las ciudades. El período de paz que vive Castilla
logra equilibrar las arcas de la corona. Además, emprende
la conquista de Canarias y consigue detener el antisemitismo
imperante. Presta su apoyo a Benedicto XIII en su pretensión
al solio pontificio y ha de detener un intento de invasión
de Portugal. Además, la preocupación por el avance
turco le lleva a enviar dos embajadas ante Tamerlán y, frente
a los musulmanes, reanuda las operaciones contra Granada. También
consigue alejar a los piratas del estrecho de Gibraltar. La
mala salud le hace delegar en sus últimos años en
su hermano Fernando de Antequera.
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