| Rey de Asturias
(718-737), noble godo que ya había sido nombrado caudillo
de los rebeldes en 718 en una asamblea celebrada al más
puro estilo visigodo, consiguió dispersar a las tropas
musulmanas en la llamada batalla de Covadonga, probablemente ocurrida
en 722. Realmente no debió ser más que una
escaramuza entre árabes y cristianos, pero el eco de esta victoria
se extendió rápidamente entre los refugiados astures
y ello acabó dando vida a un Reino, siendo el propio Pelayo
nombrado Rey muy cerca de la actual localidad leonesa de Cordiñanes,
en los Picos de Europa, en donde en la actualidad existe un monumento
recordatorio de dicho momento histórico. Instaló la capital
del Reino en Cangas de Onís y el resto de su mandato lo pasó
intentando consolidar la naciente monarquía, toda vez que los
árabes habían decidido no aventurarse más por
aquellos inhóspitos y peligrosos
parajes, a los que tan poco valor daban, quizás por no poder
conseguirlos. Falleció en 737. |
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Rey de Asturias
(737-739), accedió al trono a la muerte de su padre.
Su reinado fue muy corto y nada nos cuentan las crónicas
sobre él salvo que murió en 739 despedazado por un
oso durante una cacería, aunque la teoría más
probable sobre su fallecimiento es que fuera asesinado por la nobleza,
que continuaría de esta forma con su particular "método"
de elección de Reyes tan al uso durante los tiempos del Reino
Visigodo. |
ALFONSO I (739-757)
| Rey de Asturias (739-757),
noble casi con toda seguridad de origen godo y que poseía
el título de Duque de Cantabria, que había contraido
matrimonio con Ermesinda, hija de Pelayo, fue elegido Rey por
los nobles y comienza con él la expansión del Reino
de Asturias, aunque cometió el error de exterminar y destruir
todo lo que conquistaba, con lo que se formó una amplia
zona despoblada entre Asturias y Al-Andalus que tardaría años
en poder ser repoblada. |
| Silo será el sucesor
de Aurelio en el trono asturiano (774-783). Los especialistas
consideran que podría tratarse de un miembro de la aristocracia
indígena -debido a su nombre- emparentado con el linaje
alfonsino gracias a su matrimonio con Adosinda, una hija de Alfonso
I. Vivió un periodo de paz con los cordobeses debido a los
duros conflictos internos que tuvo que solventar Abd al-Rahman I,
involucrando en ellos hasta el propio Carlomagno. Los deseos independentistas
de la región de Galicia se manifiestan en una rebelión,
sofocada al derrotar Silo a los sublevados en la batalla del
Monte Cupeiro (Lugo). La corte se traslada de Cangas de Onís
a Pravia, suponiendo el incremento de la importancia de la zona central
respecto a las montañas, indicando también el aumento
de la seguridad en el reino. Mauregato será su sucesor. |
| Tras el fallecimiento de
Silo, su viuda Adosinda intenta elevar al trono a un miembro
de su linaje. El elegido es el joven Alfonso II, hijo de Fruela
I. Sin embargo, la inexperiencia del joven rey motivaría
que Mauregato -hijo natural de Alfonso I- liderara una fuerte oposición,
provocando la retirada del monarca a tierras alavesas bajo
la protección de su familia materna. Mauregato se hace
con el trono aunque las fuentes apenas hacen referencia a su reinado.
Los graves enfrentamientos en las fronteras y el desarrollo de la
querella adopcionista serán los hechos más destacables
de este corto reinado. Con la querella adopcionista Carlomagno deseaba
separar sus dominios peninsulares de la obediencia de Toledo. Elipando,
el metropolitano de Toledo, para evitar la separación, aceptó
la doctrina adopcionista -basada en que Cristo, en cuanto a hombre,
sería sólo hijo adoptivo del Padre, de ahí su
nombre-. Cuando la noticia llegó a Asturias el monje Beato de
Liébana y el obispo de Osma atacaron las tesis del metropolitano
de Toledo y afirmaron la independencia de la Iglesia asturiana frente
a Toledo. Vermudo será el sucesor de Mauregato. |
| Rey de Asturias (788 o 789-791).
Hijo de Fruela y sucesor de Mauregato, fue coronado cuando
ya había recibido el diaconado. Durante su reinado, Hisam
I efectuó dos aceifas contra los cristianos, que devastaron
la región y derrotaron a Bermudo a orillas del río
Burbia (791). Tras el fracaso, abdicó en favor de su sobrino
Alfonso II. |
| Rey de Asturias (791-842)
fue, sin dudas, la gran figura del Reino de Asturias. A
pesar de que su padre había sido asesinado por los nobles
y de que había sido expulsado del trono por Mauregato
la primera vez que fue proclamado Rey, no mantuvo deseos de venganza
contra los nobles que fomentaron estos actos y procuró atraerselos
desde los primeros días de su reinado. Al poco de tomar posesión
trasladó la capital a Oviedo, ciudad dotada de mejores
comunicaciones con el resto de los territorios. Mantuvo múltiples
batallas contra los árabes, con desigual suerte, aunque
consiguió extender el Reino por todas las zonas despobladas
de los valles del Duero y del Ebro, llegando incluso hasta Lisboa,
ciudad que saqueó y en la que consiguió un enorme
botín. En 813 se descubrió cerca de Iria Flavia el
sepulcro del que se creyó que era el Apostol Santiago. Alfonso
II mandó construir un templo sobre la tumba y el lugar se convirtió
en poco tiempo en centro de peregrinación. Con los años,
Compostela se convertiría en el centro cultural y religioso
de los Reinos de Asturias y de León, adonde acudirían
peregrinos de España y de toda Europa, y la imagen del Apostol
se convirtió en santo y seña de los ejércitos cristianos.
Alfonso II falleció sin descendencia en 842, siendo enterrado
en la Iglesia de Santa María. |
| Rey de Asturias (842-852),
hijo de Bermudo I "El Diácono", había sido asociado
al trono por Alfonso II y gobernaba en Galicia. A la muerte
de este fue elegido Rey por los nobles, aunque al encontrarse
en Bardulia (Castilla) para contraer matrimonio, un conde de
nombre Nepociano ocupó el trono. Enterado de ello, el Rey
marchó sobre Oviedo y consiguió derrotar al usurpador,
que fue cegado y encerrado de por vida en un Monasterio. Ramiro
I tuvo que enfrentarse a las invasiones normandas y a otras
dos insurrecciones de dos nobles llamados Aldroido y Piniolo,
saliendo triunfante de todos estos acontecimientos. Repobló
León aprovechando las fuertes murallas romanas que aún
se mantenían en pie, pero los musulmanes atacaron la ciudad
y sus nuevos habitantes tuvieron que huir de nuevo hacia Asturias, quedando
la ciudad nuevamente abandonada durante bastantes años. Ramiro
I, se dedicó a engrandecer y embellecer la capital del Reino,
construyendo numerosas edificaciones, entre las que cabe destacar la
Iglesia de San Miguel de Lillo y el Palacio (posterior Iglesia de Santa
María) del Naranco, donde falleció en 850, heredando el
reino su hijo Ordoño I, con lo que se abandonaba definitivamente
la sucesión electiva al estilo visigodo para dar paso a la sucesión
hereditaria. |
| Rey de Asturias (850-866)
se aprovechó de las luchas intestinas en Al-Andalus para extender
los límites del Reino, repoblando nuevamente León
y otras ciudades como Astorga o Tuy, dando salida de esa forma
a la numerosa población que ya vivía en los territorios
asturianos y que empezaba a tener problemas de aprovisionamiento. Tuvo
que luchar no sólo con los musulmanes, sino también contra
la dinastía de los Banu Qasi, gobernantes en los territorios
de la futura Taifa de Zaragoza. El cabeza de esta familia, descendiente
de un noble visigodo o hispanorromano llamado Casio, se convirtió
al Islam y tomó el nombre de Musa I. Se dedicaba a guerrear
tanto contra los musulmanes como contra Ordoño I, según
su conveniencia, hasta que el monarca asturiano consiguió
que Banu Qasi Lope se le sometiera y abandonase sus correrías
contra él. Ordoño I tuvo que reprimir nuevas incursiones
normandas, así como batallar constantemente contra los musulmanes,
que veían como algo peligroso las repoblaciones y el ensanchamiento
del Reino que el monarca asturiano había comenzado. Los útlimos
años de su vida estuvo imposibilitado, posiblemente aquejado
de gota, falleciendo en Oviedo en 866. |
| Rey de Asturias (866-910)
sucedió a su padre en la dirección del Reino a los
dieciocho años y sus inicio de reinado fueron realmente
tumultuosos. Antes de llegar a Oviedo desde Compostela, en donde
se hallaba a la muerte de su padre, tuvo que refugiarse en Castilla
para conseguir apoyo de los nobles para luchar contra el Conde
de Lugo Froilán Bermúdez, que se había hecho
proclamar Rey, aunque en pocos meses el traidor era asesinado y Alfonso
III era coronado Rey en Oviedo. Inmediatamente tuvo que reprimir una
revuelta de los vascones, fácilmente sofocada. A continuación
fueron los árabes los que intentaron atacar las fronteras del
Reino, pero Alfonso III los derrotó primero en las cercanías
de León y posteriormente en El Bierzo. Supo aprovecharse de
las desavenencias en los territorios de Al-Andalus para conseguir importantes
compensaciones económicas y extender las fronteras del Reino
más allá del Duero, repoblando importantes ciudades como
Chaves, Braga, Oporto, Viseu, Coimbra, Castrojeriz y Burgos, así
como fundar las ciudades fronterizas de Zamora, Toro, Simancas y Dueñas.
Habiendo contraido matrmonio con Jimena, hija del Rey de Navarra García
Jiménez, tuvo seis hijos: García, Ordoño, Fruela,
Ramiro, Gonzalo y Sancha. El primero de ellos se había casado
con Nuña, hija del Conde de Castilla Nuño Fernández,
que fue el instigador de una conjura contra el Rey. Capturado García
por su padre, su suegro Nuño provocó un levantamiento
ayudado por Jimena, Ordoño y Fruela. Para evitar la guerra civil,
Alfonso III puso en libertad a García y se retiró, junto
a su esposa, a Zamora, donde moriría en 910, dividiendo el Reino
entre sus tres hijos mayores. Desde ese momento el Reino de Asturias, engrandecido
ya de forma majestuosa y con extensos territorios que gobernar, trasladará
la capital a León y comenzará desde entonces a hablarse
del Reino de León. |
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